ALEJANDRA PIZARNIK POESIA COMPLETA PDF

Pizarnik explora en varios de sus poemas la distancia entre el lenguaje y lo que este nombra. Tengo miedo del lobo gris que se disimula en la lluvia. Lo que se ve, lo que se va, es indecible. Las palabras cierran todas las puertas.

Author:Samunris Yozshuktilar
Country:Equatorial Guinea
Language:English (Spanish)
Genre:Love
Published (Last):13 April 2010
Pages:277
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ISBN:515-5-99605-881-1
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No querer trasladar mi curva sin encerar la hoja actual. Los aires y las formas muriendo. Hombre de ojos anti-miopes exploradores de infinidad. Hombre de rostro en sombra y cuerpo genio abstracto. Hombre sin miedo de pluma en mano ni de ojos en ser ni sonrisa suprema. Hombre sin alimento para otorgar a los que buscan. Hombre de altos mares de surcos desolados. Hombre-barco blanco. Hombre de tiempo y espacio que arrancan cuerdas locuras. Hundirse una noche en las calles del puerto.

Caminar, caminar. Siempre sola. Lenta, muy lentamente. Hundirse, oscuridad, caminar. Tirar el ancla. Muy junto a ese barco gigante de rayas rojas y blancas y verdes. La cascada reverdea los pastos silenciosos que nutren la negra pelambre de la tierra vestida de brillo. Las voces se elevan queriendo matizar las aspiraciones de soledad a que obligan los espacios. Los espacios espesan las notas.

Labios plegados sobre dientes felices. Cada color requiere un espacio mayor en la tela. Claro que ninguno quiere sucumbir. Es un clic que se exhala y su pecho se hace inmenso. Su cuerpo es un ojo. Su piel es un mapamundi. No hay rutas ni pliegues ni insectos. En estos momentos el tintero alza vuelo y enfila hacia linderos inacabables de mosquitos haciendo el amor. Ya no vuelo. Mi ser reventado sentires.

Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos. Quiero rehuir la inquietud de tus labios. La noche sufre. Entre moi sans cesse et Le bonheur! Pero hay algo que rompe la piel, una ciega furia que corre por mi venas. No me mira. Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta.

Ella piensa en la eternidad. Yo lloro debajo de mi nombre. Afuera hay sol. Yo me visto de cenizas. Oh perforar con vino la suave necesidad de ser. Se quiso detener el avance de las manos enguantadas que estrangulaban a la inocencia. De muerte se ha tejido cada instante. Pero ellos y yo sabemos que el cielo tiene el color de la infancia muerta. Invaden la sangre. Huelen a plumas, a carencia, a llanto. Siniestro delirio amar a una sombra. La sombra no muere. Pero esta inocente necesidad de viajar entre plegarias y aullidos.

Nos hemos arrodillado y adorado frases extensas como el suspiro de la estrella, frases como olas, frases con alas. Hemos inventado nuevos nombres para el vino y para la risa, para las miradas y sus terribles caminos.

Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte. Tal vez la noche es nada y las conjeturas sobre ella nada y los seres que la viven nada. Pero la noche ha de conocer la miseria que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.

Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos. Alguna vez volveremos a ser. La noche mendiga mi sangre. Es el miedo, el miedo con sombrero negro escondiendo ratas en mi sangre, o el miedo con labio muertos bebiendo mis deseos.

Pero no. He llamado, he llamado. He llamado, hacia nunca. Quisiera hablar de la vida. Y con la conciencia cubierta de sucios y hermosos velos, pedimos por Dios. Pues eso es lo que hacemos. Ausencia desnuda. Me deliro, me desplumo. II Sin ti el sol cae como un muerto abandonado. Sin ti me torno en mis brazos y me llevo la vida a mendigar fervor.

Tiene luz propia, centelleante y breve. La cicatriz del tronco era considerada como el sexo femenino del cosmos. En efecto, debido a su extraordinaria transparencia, pocos pueden verlo. Muere de muerte lejana la que ama al viento. En tanto afuera se alimenten de relojes y de flores nacidas de la astucia. La mano de la enamorada del viento acaricia la cara del ausente. La que fue devorada por el espejo entra en un cofre de cenizas y apacigua a las bestias del olvido. A Enrique Molina Yo canto.

El deseo de morir es rey. Que tu cuerpo sea siempre un amado espacio de revelaciones. Recibe este amor que te pido. Te anuncias como la sed. Aire tatuado por un ausente. Reloj que late conmigo para que nunca despierte. Noche abierta. Noche presencia. El viento y la lluvia me borraron como a un fuego, como a un poema escrito en un muro. Gran espera. Nadie viene. Esta sombra.

Silencio ardiente. Escucho su decir. Canta como si no pasara nada. Nada pasa. Los que llegan no me encuentran. Los que espero no existen. Nadie es visible sobre la tierra. Yo esperaba. Gemido lunar de las cosas significando ausencia. No conozco. Huella azul en la pared.

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